LA EUTONIA Y SU ACCION GRUPAL
Génesis de la Eutonía.Clases de Eutonía. Aprendizaje y enseñanza de la Eutonía. El rol del Eutonista. El contacto consciente eutónico.
Por Jorge Angel Vila – Eutonista diplomado
GENESIS DE LA EUTONIA

El carácter grupal y social de la eutonía está presente desde su concepción, en los sentimientos y pensamientos de GERDA ALEXANDER, su creadora. En ella yacía latente la idea de crear una pedagogía que incidiera en la gente provocando un cambio positivo en su conducta y educación. Fue su manera de hacer un aporte a la humanidad para que los acontecimientos de discriminación y violencia, racial, social y religiosa que se estaban dando en los primeros decenios del siglo XX, en su Alemania natal, no se volvieran a repetir jamás.
Desde muy chica, Gerda Alexander, con sus reflexiones demostraba tener la amplia lucidez para darse cuenta de los perjuicios y de los beneficios que acarreaban muchos aspectos de la conducta humana.
Con el correr de los años plasmó sus deseos, intereses e ideales en la concreción de una disciplina educativa que denominó “eutonía” y que sustentada en la atenta observación del cuerpo pudiera servirle también a quien la practicara, como una herramienta eficaz para darse cuenta del propio comportamiento físico, psíquico y social en la interacción con los demás.
Gerda Alexander entendía que liberando las fijaciones del tono muscular en las partes del cuerpo afectadas por determinados trastornos, esas zonas se recuperaban, ocurriendo también posibles modificaciones en la actividad psíquica de la persona, puesto que concebía al ser humano como una unidad psicofísica y social inseparable. Algunos científicos de aquella época ya habían encontrado relaciones directas entre el tono muscular, las emociones y la comunicación entre los seres humanos.
La eutonía fue concebida por lo tanto, como una pedagogía de acción grupal que procura mejorar la calidad de vida de las personas que la practican así como de quienes están en relación de comunicación con ellas.


CLASES DE EUTONIA

La práctica de la eutonía se puede realizar concurriendo a clases individuales o a clases grupales.
Durante las clases individuales, denominadas “tratamiento”, el alumno recibe un estímulo táctil, generado por las manos del eutonista, que al tocarle o moverle alguna parte del cuerpo, está posibilitando el aprendizaje de dirigir la atención del alumno hacia esa región del cuerpo, así como hacia la totalidad de su ser, dándose cuenta progresivamente de los cambios que van ocurriendo con su tono muscular, o de las desviaciones que pudieran existir en sus ejes estructurales, o de las compensaciones incorporadas inconscientemente en otras etapas de su vida, así como también de las posibles disfunciones vegetativas y los patrones habituales de movimiento.
El alumno tiene una participación activa durante todo el tiempo que dura la clase individual y ejerce también un rol activo al aplicar lo aprendido cuando se encuentra en los diferentes ámbitos sociales en que se desempeña cada día, intentando conscientemente realizar los cambios de postura corporal, como de conducta, que a través del aprendizaje va incorporando, dándose cuenta de los beneficios para mejorar su calidad de vida y su salud en lo cotidiano.

Durante las clases grupales, el alumno recibe un estímulo auditivo generado por la voz del eutonista que va coordinando las tareas mediante la transmisión de consignas habladas, para que cada uno, con su tiempo personal, vaya desarrollando la capacidad atencional, la observación, la autocrítica y la elaboración de respuestas con criterio propio.
Cada integrante del grupo se hará con el tiempo, responsable de su propio proceso de aprendizaje mediante una participación grupal activa con la que pueda expresar, compartir, comunicar y elaborar sus investigaciones y descubrimientos, sus estados emocionales y sus búsquedas de ideales de vida.
Con la eutonía grupal el alumno aprende a aprender de una manera distinta a las experimentadas hasta ese momento, reconociendo, aceptando y extrayendo ventaja de sus propios errores, así como de los errores de los demás componentes del grupo.
El aprendizaje de la eutonía, si bien es sistemático, no por ello su desarrollo se efectúa de manera lineal. Como cada nuevo aprendizaje se basa en el anterior y sirve además para la construcción del siguiente, es progresivo.
A los errores cometidos no se les da un valor negativo cuyas causas hay que olvidar, sino por el contrario, el análisis y la comprensión de las causas que lo originaron, harán que cada alumno pueda generar nuevas conductas, logrando una mayor capacidad y seguridad en el accionar posterior. Aceptando y valorando la posibilidad de aprender de los errores propios, así como de los errores cometidos por los demás integrantes del grupo de eutonía, cada alumno se desarrolla aún más como persona afianzándose en el camino hacia el autoconocimiento y mejorando la relación con el entorno familiar y social al que pertenece.
De este modo el proceso de aprendizaje grupal de la eutonía se va realizando de una manera espontánea, natural y placentera, dentro de una atmósfera de confianza y respeto mutuo.
En las clases de eutonía cada alumno, por el intercambio activo que mantiene con los demás integrantes del grupo, tiene mayores posibilidades de no generar dependencias de relación con el eutonista que coordina la clase. Además, en un grupo, el alumno no se siente observado de manera única y personal, lo que lo torna también más independiente y seguro mientras aprende a reconocer y respetar sus propios tiempos y maneras de asimilación y experimentación.
El grupo se va enriqueciendo así merced al desarrollo de cada uno de sus integrantes profundizándose en la comprensión de las diferentes personalidades.
El rol activo y consciente que desempeña cada alumno en las clases grupales de eutonía, enriquece, amplía y afirma también su propia imagen corporal, dado que ésta es una estructura compleja, formada por componentes fisiológicos, neurológicos y psicológicos en constante interacción, donde juegan un papel muy importante las percepciones, las emociones y la relación con los demás.
El interés de los demás por las distintas partes de nuestro cuerpo son de enorme importancia para el desarrollo del modelo postural propio puesto que los contactos sociales ejercen comprobada influencia en la constitución de la imagen corporal. Cuanto más precisa sea la percepción de los límites del cuerpo, el ser humano tendrá mayores posibilidades de accionar con conductas autónomas, con motivaciones más claras, completará mejor sus tareas, se comunicará mejor con los demás y se interesará activamente en situaciones de pequeños grupos.
Las transformaciones propias se hallan íntimamente vinculadas a las transformaciones que se van produciendo en los demás.


APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA DE LA EUTONIA

La concepción pedagógica en la que se sustenta la eutonía facilita la creación de un proceso de aprendizaje en el cual el deseo y las ganas de aprender surgen del propio alumno que está motivado y estimulado en concordancia con sus propias posibilidades reales. Aparece la necesidad de comunicación, ayuda y cooperación entre todos los integrantes del grupo. Es un tipo de aprendizaje muy creativo, sólido y que no se derrumba cuando desaparece el maestro.
El aprendizaje compartido con otros es un hecho social y como toda situación de cambio genera confusión y contradicciones que desequilibran el desarrollo no lineal de este proceso, que va teniendo idas y vueltas, perdiendo y reencontrando sucesivamente el ritmo entre todos los componentes del grupo.
De esta manera, en el aprendizaje de la eutonía el protagonista es el alumno, tanto como en la enseñanza de la eutonía el protagonista es el eutonista.
Aprender y enseñar son cosas muy diferentes. Los dos son procesos independientes que pueden tener relación entre ellos. El aprendizaje puede darse a posteriori del momento en que se va dando la enseñanza. El proceso de enseñanza es fundamentalmente metodológico y tiene que ver con lo técnico, es decir con herramientas o instrumentos para enseñar cuya finalidad es que se llegue al aprendizaje.
Enseñar es pensar situaciones de aprendizaje, planificarlas, ponerlas en acción e ir evaluándolas para crear nuevas situaciones de aprendizaje.
Aprender es un proceso de modificación de la conducta que perdura y queda incorporado, tiene que ver con aquello que es del alumno y con aquello que recibe de afuera.
Van pasando cosas, hay momentos distintos, de lo cerrado a lo abierto, hay una búsqueda de equilibrio que se arma y se desarma; ésto es permanente.
Algunos desequilibrios desestructuran más que otros. El aprendizaje nunca se termina y gráficamente se puede representar por la forma del rizo o del rulo, con que también se suele simbolizar la evolución constante de la humanidad.
Para que todo lo precedente vaya sucediendo de manera espontánea, auténtica y saludable es de fundamental importancia el rol que deberá desempeñar el eutonista como coordinador y planificador de la enseñanza.


EL ROL DEL EUTONISTA

La actitud que debe tener el eutonista será la de facilitar a cada alumno la adquisición de una mayor responsabilidad en el uso y cuidado de su cuerpo así como la ampliación de la capacidad de auto-observarse, porque la eutonía es un sistema educativo de conocimiento corporal, así como de autoconocimiento integral del ser.
El eutonista debe ser capaz de mantener su propia independencia psíquica y física con respecto a cada alumno, cuidando su cuerpo, su mente y su ética. Debe evitar hacerse cargo de los problemas de sus alumnos, así como de trasladarle a ellos los propios.
El eutonista no utilizará como método o estilo de enseñanza las demostraciones con su cuerpo frente a los alumnos para no influir en ellos como modelo a copiar. Tampoco hará uso de la palabra para describirle a los alumnos lo que tienen que sentir en sus cuerpos, evitando así toda inducción e intervención en los descubrimientos y vivencias personales de cada uno.
La actitud del eutonista debe ser tal, que con su presencia, su palabra y su tacto cree un espacio de confianza total y auténtico en donde la atmósfera de trabajo permita a cada alumno llevar a cabo con libertad, un proceso de aprendizaje sobre su propio y particular estado psicofísico en un tiempo personal y con una modalidad única, individual e independiente pero no aislada ni indiferente del resto de sus compañeros, respetándose así la libertad individual de todos los integrantes del grupo.
Este espacio de confianza creado por el eutonista deberá tener similitudes con el espacio que definió Winnicott y que denominó “transicional”, en relación al que debería existir entre la madre y el bebé a medida que éste se va desarrollando, facilitándole así poder separarse y discriminarse de ella. Es un espacio intermedio entre el “yo” y el “no yo”.
El espacio transicional debe darse en eutonía. Es poder generar un lugar que facilite la creación de algo nuevo que vaya surgiendo en cada alumno y sin obligarlo a dar un paso adelante, posibilitando así que él mismo vaya encontrando sus propias respuestas en su propio tiempo y espacio.
El espacio creado por el eutonista con su actitud, es un espacio no amenazante, permisivo, donde se puede entrar y salir sin rendir cuenta de lo que se hace. Si el espacio tuviera muchas reglas sería muy difícil que se pudiera dar de esa manera; por eso es muy importante la tarea profesional del eutonista.
Es necesario poder darse cuenta de que no todo es subjetivo u objetivo, sino que hay una zona de experiencia que se caracteriza por lo informe, por lo no determinado. No todo es afuera y adentro, sino que hay otra cosa que tiene partes de afuera y partes de adentro.
La paradoja es que se define por la indiscriminación en la que no interesa si este espacio es del sujeto o es de los otros.
El eutonista debe facilitar a que la paradoja siga existiendo y renunciar a preguntarse si ya estaba sucediendo o si la creó él mismo.
Contrariamente a la pedagogía de la humillación, la represión y el miedo, la actitud del eutonista debe transmitir con cuerpo y alma la pedagogía de la libertad de la expresión personal y de la solidaridad grupal.
El eutonista debe estar dispuesto a reconocer los propios errores y limitaciones que vayan apareciendo durante el ejercicio de su rol, de manera de evitar que los alumnos le adjudiquen la mítica imagen de ser el único y absoluto poseedor de la verdad y de un saber infalible e inalcanzable.
El eutonista no debe fomentar el surgimiento de ningún líder en particular dentro del grupo, permitiendo que éste sea un lugar común donde todos sea líderes, cada alumno con su propia y genuina autoridad para escucharse a sí mismo y también a los demás, sin rechazarse, ni separarse, ni aislarse, sino por el contrario, participando en la integración grupal.
El grupo formado para la práctica de la eutonía no es excluyente dado que puede estar compuesto por personas de diferente sexo, edad, situación social, profesión y estado de salud.
En la actitud del eutonista están presentes de manera permanente los dinamismos con que se manifiesta la espiritualidad: la libertad para actuar responsablemente, la autoconciencia para hacerse cargo de sí mismo y la educación para lograr una vida más plena.
También está presente la trascendencia, que se fundamenta en el amor, y representa salir de uno mismo para ir hacia el otro poniendo de manifiesto el “yo-tu”. Cuando el otro, es un valor para mi, es cuando estoy experimentando el amor, el más alto de los valores vivenciales, que son los relacionados con las emociones humanas, con recibir todo aquello que nos impresiona de la vida.


EL CONTACTO CONSCIENTE EUTONICO

La tarea grupal de eutonía favorece a la experiencia vivencial de ampliación y expansión de la conciencia más allá de los límites del cuerpo. A esta forma de comunicación entre cada persona con el mundo que la rodea, Gerda Alexander la denominó “contacto consciente” y es uno de los principios pedagógicos y terapéuticos fundamentales de la eutonía.
El contacto consciente surge de la toma de conciencia de la relación entre el organismo humano y el medio ambiente, los seres vivientes y las cosas. Se concreta desarrollando la capacidad de modificar esta relación por medio de una orientación precisa e intencional de la atención.
La atención es la concentración de la actividad mental sobre un objeto determinado o sobre una situación objetiva. El fenómeno de atender suele ir acompañado de ciertas reacciones fisiológicas de tipo motriz, respiratorio y circulatorio porque está relacionado con una región del sistema nervioso denominada formación reticular, que desempeña funciones en la regulación de los estados de conciencia y de vigilia.
La atención no puede concentrarse indefinidamente sobre un objeto o situación, sino que tiene una duración limitada y variable, según la edad, el temperamento y el entrenamiento de las personas.
Mediante la práctica de la eutonía, justamente los alumnos adquieren la habilidad de dirigir y mantener la atención en las sensaciones reales de sus cuerpos, llegando, con el tiempo, a poseer la capacidad de establecer contacto consciente hacia su interior y hacia el mundo exterior simultáneamente.
En la vida cotidiana en general, así como en los vínculos establecidos entre padre-hijo, docente-alumno, terapeuta-paciente, existen contactos inconscientes y espontáneos donde los efectos pueden ser a veces negativos y desagradables, produciendo en los individuos que los realicen de esta manera situaciones de tensión, fatiga, dolores, dificultades funcionales y motrices, perturbaciones afectivas, transferencias negativas, y que acarrean inevitablemente dificultades interpersonales y conflictos sociales.
Estableciendo el contacto consciente que se aprende y practica en eutonía, los efectos positivos de la comunicación interpersonal son reforzados y los negativos atenuados o eliminados.
La calidad del movimiento corporal como resultado de la práctica del contacto consciente entre los alumnos, se caracteriza por la economía de esfuerzo, la comodidad de la postura, la precisión de los gestos y la liviandad de los cuerpos.
Cada alumno logrará, en su tiempo, la liberación de las fijaciones tónicas, descubriendo la genuina expresión de su cuerpo y de su personalidad que le son propias e irá despojándose de los estereotipos de conducta que fue adquiriendo durante la vida.
El tono psicofísico de cada alumno se armoniza, se hace variable y adaptable a un tono común, resultante de la acción grupal de cada uno de los participantes en contacto consciente permanente y fluido.

La eutonía, con sus principios pedagógicos y terapéuticos creados por Gerda Alexander, enriquecidos y transmitidos mediante la labor profesional de los eutonistas en todo el mundo, llega entonces a ocupar un lugar de primordial importancia en la continuidad evolutiva del ser humano hacia una vida más plena, armónica, saludable y feliz.


JORGE ANGEL VILA
Eutonista diplomado en la Primera Escuela de Eutonía en Latinoamérica, fundada y dirigida por la Dra. Berta Vishnivetz.
Miembro de la “Asociación Argentina y Latinoamericana de Eutonía”
Registro Profesional Nº 38.

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